Bergoglio e Guardini. Un articolo su “La Voz de Córdoba.es”

Il 9 novembre 2020 su “La Voz de Córdoba.es” è uscito l’articolo «Comprender a Bergoglio» su pubblicato, a firma di don Adolfo Ariza Ariza, professore di Teología Fundamental nel Seminario Conciliar de San Pelagio di Córdoba e nella Universidad Eclesiástica San Dámaso di Madrid. È direttore dell’Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez di Córdoba.

 

La Voz de Córdoba.es, 9 novembre 2020, Comprender a Bergoglio (Adolfo Ariza Ariza)

Para comprender el pensamiento de Jorge Mario Bergoglio-Papa Francisco – cuestión casi caricaturesca por parte de muchos pseudo-teólogos y vaticanistas de “medio pelo” – conviene prestar atención al legado filosófico y teológico del italo-alemán Romano Guardini. (Verona 1885- Munich 1968). Se puede decir que Romano Guardini es un autor clave para Jorge Mario Bergoglio ya que, como él mismo llega a reconocer, fue clave la lectura de la obra de antropología filosófica de Guardini El contraste. Una de las tesis fundamentales de esta obra, la idea de la polaridad de la vida, es, según el filósofo italiano Massimo Borghesi, guía todo el pensamiento de Bergoglio. No en vano, su no defendida tesis llevaba el siguiente título: La oposición polar como estructura del pensamiento cotidiano y de anuncio cristiano. Además de que una lectura atenta de Laudato si y de Evangelii gaudium confirma la relevancia que la antropología polar relacional de Romano Guardini tiene en la reflexión de Jorge Mario Bergoglio-Papa Francisco.

Pero, ¿qué entender por esta idea de la polaridad de la vida, de los opuestos?

Lo primero que conviene reseñar es el dato de que en el pensamiento de Guardini esta idea de los opuestos “no significa un sistema cerrado, sino una apertura de la mirada y una orientación interna en el ser viviente”. El Papa interpreta el dato así en Evangelii Gaudium: “El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad” (Evangelii gaudium 226).

En este planteamiento de la polaridad se requiere un pensamiento dialogante, que busque la síntesis y que impida el desenlace “contradictorio” de los polos. Para Bergoglio una de las características más genuinas del pensamiento católico es la comprensión de la Iglesia y la vida misma como un choque de opuestos, a veces agónico, pero que ha de impedir que las polaridades se resuelvan de una manera maniquea en contradicciones. Opuestos clave serían esencialmente: Plenitud/límite; idea/realidad; globalización/localización. Precisamente desde estos opuestos formula en Evangelii gaudium los cuatro criterios que deben promover el bien común y la paz social: 1) El tiempo es superior al espacio; 2) La unidad prevalece sobre el conflicto; 3) la realidad es más importante que la idea; 4) El todo es superior a la parte. Otras referencias bipolares luminosas para la comprensión de la vida de la Iglesia son: contemplación/acción, pueblo/jerarquía, dulzura/fuerza, primado/colegialidad, masculino/femenino, pasado/presente, teología/pastoral.

Si bien, partiendo del perspicaz análisis de Guardini de la tensión polar entre naturaleza y técnica posterior al Segunda Guerra Mundial, Bergoglio-Francisco va a denunciar lo que constituiría uno de los riesgos más preocupantes de nuestro tiempo: El poder sobre el propio poder. Para Guardini “el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto”; por eso, “la posibilidad de que el hombre utilice mal el poder crece constantemente” cuando no está “sometido a norma alguna reguladora de la libertad, sino únicamente a los supuestos imperativos de la utilidad y de la seguridad”. En este mismo sentido, ya como Papa Francisco en la encíclica Laudato si, Bergoglio plantea cómo el problema viene dado por la “globalización del paradigma tecnocrático” que implica una reducción integral, en la economía y en la política, desde la naturaleza al poder técnico, la supresión de la polaridad sujeto-naturaleza. Claro que siempre habrá de añadirse una advertencia explícita: “Un antropocentrismo desviado no necesariamente debe dar paso a un ‘biocentrismo’, porque eso implicaría incorporar un nuevo desajuste que no sólo no resolverá los problemas, sino que añadirá otros” (Laudato si 118).

La solución – o mejor dicho, la vía para recuperar un verdadero equilibrio – pasa, si“la apertura a un ‘tú’ capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana”, por “una adecuada relación con el mundo creado” en la que no tiene porque debilitarse la “apertura al Tú divino” puesto que “no se puede proponer una relación con el ambiente aislada de la relación con las demás personas y con Dios” (Laudato si 119).

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