Biografía Intelectual del Papa Francisco. Un’intervista in lingua spagnola

Pubblico molto volentieri questa intervista di Luis Javier Moxó Soto uscita sul sito spagnolo Catholic.Net.

Massimo Borghesi es, además deprofesor de Filosofía Moral en el Departamento de Filosofía, Ciencias Sociales,Humanidades y Educación de la Universidad de Perugia, y autor de una veintenade títulos, con el queestoy en comunicación por Facebook desde hace ya tiempo. De los pocos que puedodecir que están, al menos para mí, normalmente online y disponibles. Tuveocasión de entrevistarle en 2011.

Me alegro la noticia que había escrito recientemente para Ediciones Encuentro: “Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual. Dialéctica y mística”, porque realmente en la Iglesia teníamos necesidad de algo así. Atendiendo  a su bibliografía veo que ese mismo título lo tiene publicado en italianoinglés,portugués y polaco, lo que le lleva a presentarlo en diferentes países.

De vuelta de su viaje a Polonia ha podido hacernos un hueco a catholic.net para una entrevista que ha contestado en italiano, y que he podido traducir.

D. Massimo, ¿piensa que ha habido poca reacción, o defensa, de los intelectuales católicos frente a la gravedad de los prejuicios y acusaciones contra el Papa Francisco? En caso afirmativo, ¿cuáles cree que han sido los principales motivos de esa “conspiración silenciosa” o falta de conciencia o valentía?

Sí, creo que los intelectuales católicos no apoyaron el testimonio y la perspectiva eclesial del Papa Francisco como debería haber sido. Los ataques contra el Papa, después de la publicación de “Amoris Laetitia”, en 2016, alcanzaron tonos sin precedentes. Esto habría requerido respuestas a la altura de las provocaciones, pero faltaron estas respuestas, con algunas excepciones. La Iglesia contemporánea, a pesar de tener testimonios de vida y fe excepcionales en su seno, sufre de afasia. Los críticos de Francisco son muy charlatanes, una feroz minoría cuyo verdadero propósito es deslegitimar al Pontífice y, con él, a todo el movimiento del Concilio Vaticano II. El frente anti-Francisco es variado. Dentro de él hay poderes a los que no les gustan las críticas del Papa a la economía de la globalización, su preocupación por los pobres, el compromiso social de los cristianos, etc. Todo esto se considera “izquierda”. En realidad, después de la caída del comunismo, hemos olvidado totalmente la doctrina social de la Iglesia. A estos poderes se agregan aquellos católicos “conservadores” que consideran a Bergoglio como “progresista” en la doctrina de la Iglesia. No entienden que el Papa sea radical en el campo social y absolutamente tradicional en el doctrinal. Esta unión de tradición y progreso es ignorada por los medios de comunicación, que ofrecen una imagen fuertemente ideológica del papado, y es recibida sin conocimiento por tantos críticos que ignoran la verdadera perspectiva de Francisco.

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Sintética y concretamente, ¿hay alguna crítica importante (no sólo grave, pero sí quizá preocupante) al Papa Francisco, digna de tomar en consideración por la formación intelectual, autoridad moral o difusión de quién la ha emitido? ¿son todas las críticas procedentes de “personas snobs, arrogantes e ignorantes”? ¿ninguna es digna de refutación directa por su escasa consistencia? Y, en caso afirmativo, ¿por qué y cómo la responde usted en su libro?

Lo que es imperdonable en la crítica es la “ignorancia” del pensamiento de Francisco. Critican a un Papa imaginario, que existe solo en sus pensamientos. Confían en los titulares de los medios de comunicación, están limitados a prejuicios que no tienen base. Por eso escribí mi libro “Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual. Dialéctica y misticismo”, ahora traducido al español por Ediciones Encuentro. Bergoglio tiene un “pensamiento”, el de la polaridad, de la Iglesia como “coincidentia oppositorum” que lo vincula a una línea bien definida del pensamiento católico del siglo XX que ve los nombres de Erich Przywara, Romano Guardini, Henri de Lubac, Gaston Fessard. Este modelo nos permite explicar la pareja de Verdad-Misericordia que se encuentra en el centro de “Amoris laetitia”. Como usted sabe, los críticos han acusado al Papa de relativizar la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio al otorgar la posibilidad, bajo ciertas condiciones, de recibir la Eucaristía por parte de personas casadas divorciadas que han pasado a una nueva unión. En realidad, Francisco no relativiza nada. El matrimonio sigue siendo uno, único e indisoluble. La posibilidad de recibir la Comunión es un acto “particular” de la Misericordia que solo puede llevarse a cabo mediante la verificación de una serie de condiciones específicas. Hay una polaridad, una tensión entre la Verdad que siempre es universal y la Misericordia, que siempre es un acto particular. Esto es lo que la Iglesia siempre ha hecho a lo largo de los siglos. Para entender la posición del Papa, uno debe entender su pensamiento. En Bergoglio no hay relativismo ético-dogmático.

¿Conoce la carta, que dirigió al Papa, Dª Lucrecia Rego de
Planas? ¿Cuál es su opinión sobre la misma? ¿De qué manera
respondería?

No, no conocía la carta. Me parece que es un resumen de todas las críticas. Solo quisiera señalar que cada Papa tiene su estilo, su sensibilidad a las urgencias en el momento presente de la Iglesia. Francisco y Benedicto XVI son ciertamente diferentes, muy diferentes, pero no se “oponen” como quieren los críticos de Francisco. El mismo papa emérito, en una entrevista con el P. Jacques Servais en 2016, subrayó la línea de continuidad de los últimos tres papas: él, Juan Pablo II y Francisco. Esta línea está dada por la primacía de la Misericordia. En el mundo contemporáneo, marcado por el nihilismo y la secularización, el mensaje cristiano tiene esencialmente el rostro de la Misericordia. Esto significa que el encuentro personal, el testimonio del amor gratuito, del “kerygma”, precede a la doctrina moral. Es en este punto que los críticos de Francisco, dominados por la idea de que el único propósito de la Iglesia en el mundo de hoy es defender dos o tres valores fundamentales, no lo entienden. No entienden la perspectiva misionera que guía este pontificado, confunden con narcisismo, como lo hace la autora de la carta, lo que es un testimonio auténtico. No ven lo que tienen ante sus ojos por un sesgo ideológico. En la Iglesia, los profetas a menudo se celebran sólo después de su muerte. Es triste, pero es así.

¿Conoce el sitio web denzingerbergoglio.com que pretende contrastar las enseñanzas del Papa Francisco con el Magisterio de la Iglesia? ¿piensa que su objetivo es contradictorio o tendencioso?

No, no lo conozco. Por otro lado, de estos sitios tradicionalistas el mundo de la derecha católica está lleno. El problema para ellos no es Francisco. Es el Concilio Vaticano II. ¿Crees que a ellos Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI les caían bien? No, incluso los papas anteriores estaban manchados, según estos tradicionalistas que se mantuvieron firmes en el Vaticano I, a la sombra del Vaticano II. El tradicionalismo nunca ha aceptado el Vaticano II. El papa favorecido por Bergoglio es Pablo VI y los tradicionalistas nunca han amado a Pablo VI. El único documento que lo recuerda es “Humanae vitae”. Ninguna otra cosa. En los tradicionalistas, la ideología política de derechas condiciona la visión teológica. Les gustaría vivir en un mundo protegido y seguro, dominado por una alianza de hierro entre el Estado y la Iglesia. Sueñan con un mundo perdido y odian el tiempo presente. La perspectiva misionera, de la que el diálogo es parte integrante, les es ajena. Pero una Iglesia reaccionaria, reactiva es como una Iglesia progresiva, dominada por el tiempo. Incapaz de desafiar positivamente el tiempo.

¿Su libro se ciñe principalmente a la fundamentación filosófica y moral del pensamiento de Jorge Mario Bergoglio, para rebatir esas acusaciones? ¿Cree que sería preciso añadir un estudio complementario en otras disciplinas?

Antes de mi libro, los críticos del Papa a menudo usaban como argumento para deslegitimar a Francisco la idea de que no tenía una formación intelectual, teológica-filosófica adecuada. Fue el prejuicio contra el Papa “argentino”, latinoamericano, lo que operó en Europa como un factor negativo. Mi libro muestra, por el contrario, cómo Bergoglio ha tenido una educación cultural de primer orden. Bergoglio es un jesuita y los jesuitas tienen una educación internacional. Sus maestros son argentinos y, al mismo tiempo, europeos. El Papa no solo se nutrió de los grandes maestros del pensamiento católico del siglo XX, sino que también formó su propio pensamiento original. ¡Los críticos no sabían nada de este pensamiento! En cuanto a las posibles adiciones a mi texto, creo que un estudio de las fuentes literarias de Bergoglio, que no analizo en mi libro, puede ser de gran interés.

Muchas gracias, profesor D. Massimo por dedicarnos un rato de su apretada agenda para catholic.net. Por último, queremos preguntarle, ¿cuáles son, a su juicio y resumiendo lo ya dicho, y para los cristianos de a pie, los criterios más oportunos para entender al Papa Francisco, la oportunidad de sus intereses, novedades y reformas eclesiales, como un verdadero Don del Espíritu Santo, en este cambio de época de nuestra sociedad e Iglesia? Y, ¿qué le diría a aquellos católicos que siguen “añorando” otros tiempos en la Iglesia, juzgan al Papa Francisco de forma inadecuada o inapropiada, o que quizá recen por él, pero no le tienen tanta simpatía como a sus predecesores?

Pienso que ya he respondido a tu pregunta. Creo que, por parte de los críticos, la mayor dificultad para entender al Papa radica en el hecho de que no entienden que todo en él se aclara si partimos de la idea de un pontificado “misionero”. Por el contrario, exigen un pontificado de “estabilidad”. Se entiende. Vivimos en un tiempo incierto y la gente tiene temor, miedo. Pedimos al poder que nos de certezas, palabra de moda. Así que al Papa no se le exige apertura al mundo, sino clausura. Se le pide que fortifique los muros de la Iglesia, no que abra las puertas. Se pregunta lo contrario de lo que el Papa quiere y desea. Esta es la razón por la que Francisco es visto como un signo de esperanza por parte de quienes están lejos, y como un factor de peligro para aquellos que deberían estar cerca y no lo están. Este hombre ha venido a revelar los corazones de muchos. N

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